LOS CINCO ELEMENTOS Y LAS CINCO MONTAñAS SAGRADAS

No se sabe por qué, pero el número cinco tiene especial importancia para los chinos desde la antigüedad. Se dice, por ejemplo, que la estructura material del mundo está compuesta por cinco elementos (Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua), fuerzas dinámicas que se influyen mutuamente. Cada elemento se asocia a una de las cinco estaciones (incluyendo un «centro» místico), uno de los puntos cardinales (también con un «centro») y un planeta:

Madera primavera este Júpiter
Fuego verano sur Marte
Tierra centro centro Saturno
Metal otoño oeste Venus
Agua invierno norte Mercurio.

Desde la antigüedad se venera a las montañas como deidades activas que responden a oraciones y sacrificios. Los monarcas chinos reconocían cuatro montes especialmente sagrados: Hengshan (picó septentrional y pico meridional: en la ortografía pinyin. son idénticos); Huashan (pico occidental); Songshan (pico central) y Taishan (pico oriental), este último el de mayor prestigio. Se encuentra cerca de Chufu, pueblo natal de Confucio, y en el transcurso de los siglos se le otorgaron diversos títulos nobiliarios, desde duque hasta emperador. Ningún emperador podía ofrecer sacrificios allí a menos que su reinado hubiera sido muy destacado. Aparte de estas cinco, hay otras montañas sagradas para budistas y taoístas, y Kunlun, fuera del antiguo imperio, al oeste, se consideraba morada de los dioses, casi como una colonia celestial.