Margaret Mead

Margaret Mead

Nació:en Filadelfia, EE.UU., el 16 de diciembre de 1901. Falleció: en Nueva York, el 15 de noviembre de 1978.

Margaret Mead fue una eximia antropólogo del siglo XX que popularizó lo que por entonces era apenas una joven ciencia y perfeccionó sus métodos de trabajo.

Revolucionó la Antropología. Se preguntó cosas que nadie había considerado hasta ese momento y lo hizo de un modo peculiar: publicó los resultados de sus investigaciones en artículos de divulgación y se convirtió a sí misma en un personaje. Además, se centró en temas hasta entonces considerados de segundo orden y ayudó a liberar a las mujeres dando a conocer trabajos en los que se hacía evidente la incidencia de la cultura en las . diferentes conductas adoptadas por los seres humanos en razón del sexo.

Erudita y prodigio sin precedentes en la joven área de conocimiento que era entonces la Antropología. Según evidencia su legado, no se tomó ningún descanso y consagró su vida al trabajo: escribió 39 libros y alrededor de 1.400 artículos, filmó y grabó varias decenas de obras y llevó adelante numerosos trabajos de campo en lugares inhóspitos. A la par trabajó como conservadora de museos, impartió clases, dio conferencias, concedió un sinnúmero de entrevistas, dirigió el organismo oficial que luego se convertiría en la UNESCO, se casó tres veces y concibió a una niña que siguió sus pasos.

Mead fue la única hija de una pareja de intelectuales que se dedicaron a la investigación y a la divulgación científica, su padre como economista y su madre como socióloga. Se acostumbró a viajar y a mudarse desde pequeña, por lo que afianzó rápidamente su personalidad. Fue joven en los años veinte, pero prescindió de los excesos que eran moneda corriente en esa época y se dedicó a estudiar. Su autobiografía revela hasta qué punto fue una mujer audaz: se instalaba sola en la selva y le hacía frente a insectos espeluznantes, a enfermedades no deseadas, a huracanes temibles y a cuanto desafío se presentara en mitad de un trabajo de exploración, sin quejarse ni alardear, expresándose incluso en las narraciones de sus peripecias con absoluto rigor científico.

Mead trabó amistad con dos grandes maestros de la antropología norteamericana: Franz Boas y Ruth Benedict. Animada por ellos, estuvo en Samoa en 1925 y en las Islas del Almirantazgo entre 1928-29. Allí analizó la relación entre psicología, personalidad individual y condicionamientos culturales y extrajo material para sus libros:Haciéndose mayor en Samoa . Un estudio psicológico de la juventud primitiva para la civilización occidental (1927), yCreciendo en Nueva Guinea . Un estudio comparativo sobre la educación primitiva y La organización social de Manu''a (1930).

Su primera publicación la catapultó a la fama. Pero con su obraSexo y temperamento en las sociedades primitivas (1935) causó verdadero impacto. En ella revela los resultados de su investigación tras estudiar tres tribus nativas de Nueva Guinea, geográficamente cercanas pero distantes en cuanto a los hábitos de ambos sexos, que diferían sin una justificación ligada a la biología. De todo lo cual Margaret Mead dedujo e intentó demostrar la incidencia de lo cultural en la creación de estereotipos sexuales que poco tienen de naturales o biológicos.

Uno de los tres esposos de Mead fue el también antropólogo Gregory Bateson, quien fue uno de los más destacados científicos e intelectuales del siglo XX. Con él publicó Carácter balinense. Un análisis fotográfico en 1942.

Además de ser una antropóloga dedicada y exitosa, Margaret Mead se rodeó de amigos incondicionales que trabajaron para ella a cambio de nada, presas de su locuacidad hipnótica. Murió seis meses después de que le diagnosticaran un incurable cáncer de páncreas.

Alternancias

Sexo y temperamento en las sociedades primitivas fue la obra que causó sensación en su tiempo. Revelaba que hombres y mujeres podían comportarse de manera diferente en similares circunstancias: en una de las tribus estudiadas por Mead, mujeres y hombres tenían una actitud afectuosa, en otra ambos tendían al trato agresivo, y en la tercera los varones se comportaban como las mujeres occidentales en tanto que las mujeres presentaban conductas de tipo masculino.