Irena Sendler

Irena Sendler

Nació:en Varsovia, Polonia, el 15 de febrero de 1910. Falleció: en Varsovia, el 12 de mayo de 2008.

Irena Sendler fue una valiente enfermera que durante la II Guerra Mundial salvó la vida de dos mil quinientos niños judíos, sin reparar en que arriesgaba su propia vida.

Irena fue esa persona común que enfrentada a la injusticia se convierte en excepcional. Salvó a miles de niños judíos de las cámaras de gas. Llevó un detalle de sus nombres que, tras el Levantamiento del Gueto en 1943, enterró en un jardín vecino para salvar sus identidades si ella moría. Irena misma pudo entregar las listas al doctor Adolfo Berman, primer presidente del comité de salvamento de los judíos sobrevivientes, cuando finalizó la guerra. La llamaron: «El Ángel del Gueto de Varsovia».

Cuando Irena Sendler (n. Irena Krzyzanowska) tenía nueve años se registró en Polonia la espeluznante cifra de 106 pogromoss. No es de extrañar que los judíos sintieran afecto por su familia ya que su padre, Stanistew Krzyanowski, reconocido médico, atendió a todos los pacientes que sus colegas rechazaban por antisemitismo. Tras la muerte de Stanistaw por tifus, miembros de la comunidad judía pagaron los estudios de Irena. La discriminación también tenía lugar en la universidad y cuando Irena protestó fue suspendida por años.

Cuando Alemania invadió Polonia en 1939 Irena trabajaba como enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia. Allí entregaba comida, ropas y medicamentos en los comedores comunitarios de la ciudad. Tras la creación del Gueto de Varsovia Irena se unió a Zegota. Se trataba de una organización clandestina con nombre en código que era en realidad el Comité Provisorio de Ayuda a los Judíos. Zegota fue la única organización de esas características dirigida conjuntamente por judíos y no judíos de todo perfil político. También fue la única que pudo seguir funcionando a pesar del arresto de algunos miembros. Irena lo contó de esta forma: «Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controláramos el recinto».

Dentro del Gueto usaba el brazalete con la »estrella de David. Su trabajo era sacar niños. Ofrecía a las familias salvar a sus hijos de la muerte, pero no podía ofrecer garantías de éxito. Los traslados a los campos de la muerte ya eran frecuentes, trabajaban con el tiempo en contra. Durante un año y medio logró salvar a dos mil quinientos niños. Su estrategia era una, sacarlos de cualquier forma y donde cupieran: en ambulancias, bolsas, cestos de basura, camuflados entre cargamentos, en ataúdes.

Irena llevaba un detallado registro de nombres de origen y nuevas identidades de los niños salvados. Esa era la única forma de que los pequeños se encontraran en el futuro con sus historias. El 20 de octubre de 1943 fue detenida por la Gestapo y conducida a la cárcel de Pawiak donde fue brutalmente torturada. Por esta Cárcel pasaron más de cien mil prisioneros y asesinaron a decenas de miles. No consiguieron que diera nombres ni de los niños ni de las familias que los tenían ni de otros colaboradores. Soportó la tortura con valentía. Fue sentenciada a muerte. Se liberó de la ejecución gracias a que miembros de Zegota sobornaron al verdugo. De ahí en más actuó con identidad falsa.

Un caso

La niña de la cuchara de plata. Así se conoce a Elzbieta Ficowska. Era lactante cuando una colaboradora de Sendler la sacó narcotizada en una caja de madera con agujeros para respirar. La caja viajó con un cargamento de ladrillos, en un vagón tirado por un caballo, en julio de 1942. La madre de Elzbieta escondió una cuchara de plata entre las ropas de su bebé que llevaba grabado su apodo, Elzunia, y la fecha de nacimiento: 5 de enero de 1942.