Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Nació: en Vicuña, Chile, el 7 de abril de 1889. Falleció: en Nueva York, Estados Unidos, el 10 de enero de 1957.

Lucila Godoy Alcayaga fue una poeta, feminista, pedagoga y diplomática chilena, la primera latinoamericana en ganar el Premio Nobel.

La importancia de la poesía en Chile está dada por grandes exponentes del género: Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Gonzalo Rojas. Nicanor Parra, y por ella. Su vida está marcada por el movimiento. En Chile recorrió desde Antofagasta hasta Punta Arenas. Luego estuvo en Europa, Estados Unidos, Brasil, México. Su literatura vuelve a esos lugares que la vieron crecer y formarse, sobre todo a través del lenguaje. Pero también lleva la marca del desgarro, con amigos y amores siempre en otro lugar.

Gabriela Mistral fue una de las grandes poetas de América. Tomó su seudónimo de los poetas Gabriele D''Annunzio y Frédéric Mistral. Tambiéi se dedicó a la enseñanza cuando siguió la profesión de un padre al que poco había conocido. Comenzó su larga trayectoria literaria con el libro Lo: sonetos de la muerte, con el que ganó el concurso Juegos Florales, de Chile, en 1914. El poemario surgió tras el dolor causado por el suicidio de su prometido. Estos poemas integrarán luego un libro más vasto llamadoDesolación, editado por el Instituto Hispánico de Nueva York, en 1922.

Para colaborar con la reforma educativa mexicana iniciada por Vasconcelos, viajó a México. Allí fundó escuelas, bibliotecas y escribió los libros Rondas de niños (1923) y Lecturas para mujeres (1924). Luego viajó por Europa y Estados Unidos, en lo que sería una larga vida de desterrada de su patria. En 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones. Hasta 1930 se ocupó de escribir en una revista colombiana, «El Tiempo», representó a su país en un congreso universitario de Madrid y dictó conferencias en Estados Unidos.

Cuando le entregaron el Premio Nobel en 1945 ella ya había escrito »además: Ternura (1924), Nubes blancas y Breve descripción de Chile (1934), Tala (1938), Todas íbamos a ser reinas (1938) y Antología (1941).

Su trabajo como diplomática la llevó a los consulados de Madrid, Barcelona, Oporto, Lisboa, Niza, Niteroi, Santa Bárbara, Petrópolis, entre otros. En 1954 apareció en Chile Lagar, el último libro que publicó en vida. Póstumamente se publicaron nuevas antologías pero lo más relevante es su correspondencia con Doris Dana -que fue su albacea literaria y según un atendible rumor, su pareja amorosa- y con Victoria Ocampo, la directora de la revista y editorial Sur, de Buenos Aires, amiga de la poeta. Mistral tenía la salud arruinada, padecía diabetes y problemas del corazón. Murió a la edad de sesenta y siete años en el Hospital de Hempstead, Nueva York, a causa de un cáncer de páncreas. Doris Dana estuvo presente.

Si bien al comienzo tuvo la influencia de los resabios del modernismo de Rubén Darío, muy temprano encontró un lenguaje propio, personal, musical, de gran simpleza y al mismo tiempo rico en simbolismos. Su obra pasó por distintas etapas, la vida y la muerte tal vez sean sus dos grandes temas. Una vida llena de pérdidas, no sólo de seres queridos sino también de la maternidad frustrada. En las fotografías tomadas de ella vemos siempre su gesto sombrío, sin embargo su sonrisa que a veces escapaba era muy bella.

La seguridad económica que le dio el Nobel llegó en un momento en que estaba ya ¡física y emocionalmente golpeada. Antes, su [vida era errante, tomando en cuenta los lugares desde los que enviaba cartas: pensiones, pequeños hoteles, casas prestadas o alquiladas.

A Victoria Ocampo

Le dice a su amiga en una carta: «La gente no sabe la sensibilidad grande -exagerada-, que tengo yo para el insulto o para el simple odio. Aquel P. Nobel no sólo alejó a varias personas de mí sino que dejaron de escribirme, y eso dura hasta hoy. (...) Y aunque les he contado y mostrado la negativa que di a cuatro personas que pretendían buscar y hallarme adeptos que aumentaran el noticiero de las adhesiones, así y todo, han quedado en gran silencio».