LOS HUMANOS SUPLICAN A DIOS

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Hace mucho tiempo, había plagas de bestias salvajes que acosaban a los hombres. Éstos se preguntaron que si Nguleso, el Ser supremo (kakwa: Sudán), existía, ¿por qué dejaba que sus criaturas fueran devoradas?

Algunos concluyeron que no estaban actuando bien, que Nguleso les había enviado las fieras para castigarlos. Pero cuando vieron las personas que habían muerto, determinaron que Dios no los había tratado con justicia, porque las víctimas no habían robado cosas ajenas, tampoco habían entrado en las casas de otros, y Nguleso los había castigado sin motivo.

Entonces convocaron a los espíritus Nguloki y a través de ellos llamaron a Nguleso en los cielos.

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