Entorno, migraciones, imperio

Hacia el año 640 a.C, el clan más antiguo de la tribu más antigua de los persas, los aqueménidas de Pasargadae, reinaba en la vieja provincia elamita de Anshan, en el suroeste de la meseta iraní (Persis, o Fars). Los medas se asentaron más al norte, los partos, sogdios y bactrios siguieron en el nordeste y los escitas en las estepas de Europa oriental.

Ciro tomó la ciudad elamita de Susa y la convirtió en su cuartel de invierno; para residencia estival eligió la ciudad meda de Ecbatana. En su feudo familiar, Pasargadae, fundó un centro religioso donde se celebraban las ceremonias de Año Nuevo en Primavera, en imitación de las que tenían lugar en Babilonia. Estas fueron trasladadas más tarde, en tiempos de Darío, a cerca de Persépolis.

En 330 a. C, la invasión de Alejandro Magno impuso la hegemonía de los ideales griegos, que habría de prolongarse durante dos siglos. Ardeshir el Sasánida intentó conscientemente restaurar las leyes y la legitimidad aqueménidas, pero sus sucesores no pudieron sustraerse ni a la herencia helenística ni a la emulación del imperio rival, Bizancio.

La victoria árabe en la batalla de Qadisiya en el año 636 d.C y su ocupación de la capital Ctesifón sellaron el final no sólo del estado sasánida sino también de la iglesia oficial zoroástrica. La destrucción de templos y bibliotecas, las matanzas y las conversiones forzosas redujeron la vitalidad intelectual de la religión nacional irania, que languideció o se refugió en el exilio.

Ciro (que reinó entre 559 y 530 a. C.) construyó un palacio y una tumba en Pasargadae, cerca de Anshan, su feudo familiar en Pars.

En las inscripciones que se han conservado figura:Yo, Ciro, el rey, el aqueménida.

No hay indicación alguna relativa a sus creencias religiosas.

La figura conservada en la jamba del palacio en ruinas ha sido interpretada como un espíritu protector, comparable a la figura de cuatro alas del palacio asirio de Jorsabad; aquí, lleva una corona triple, a la manera egipcia, que descansa sobre una cornamenta de carnero.

Es un rasgo característico del eclecticismo del estilo áulico de los primeros aqueménidas, que adoptó y combinó elementos de Media, Elam, Babilonia, Asiria, Egipto y Asia Menor.