HERO Y LEANDRO

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A diferencia de lucrecia, Hero desobedeció voluntariamente a sus padres. Era la muchacha más querida de Sestos y, a instancias de sus padres, sirvió a la diosa Venus como sacerdotisa. Como tal, estaba obligada a permanecer virgen.

En cierta ocasión, se celebró un festival en honor de la diosa en Sestos y entre sus muchos devotos se encontraba Leandro, un joven cuyo atractivo en su ciudad natal de Abidos rivalizaba con el de Hero en Sestos. Se enamoró de Hero a primera vista, y a su vez ella le correspondió.

Sus padres no iban a consentir que se casaran, de modo que Hero y Leandro se vieron forzados a encontrarse en secreto. Abidos y Sestos eran ciudades separadas por el río Helesponto, de modo que cada noche Leandro cruzaba el río a nado, guiado por una lámpara que Hero encendía en su torre, y pasaba la noche con su amante, hasta que antes del alba regresaba de nuevo a nado.

Una noche hubo una terrible tormenta y el viento apagó la vela de la lámpara de Hero. Sin luz que lo guiase y a merced del violento oleaje, Leandro pereció ahogado. Con las primeras luces, Hero, muy turbada, recorrió con la vista las orillas en busca de Leandro y vio su cuerpo echado cerca de allí. Vencida por la angustia, se arrojó por la ventana, y así los dos amantes volvieron a reunirse, esta vez en la muerte.

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