COSMOGONÍA ESCANDINAVA – GERMÁNICA

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En el principio existían dos únicas regiones: la, del fuego y la luz, llamada el Muspilheim, donde reinaba el ser absoluto y eterno, Alfadir, y la región de las tinieblas y el frío, llamada Nifflheim, dominada por Surtur, «el Negro». Entre una y otra región se extendía él Caos. Las chispas escapadas de Muspilheim fecundaron los fríos vapores del Nifflheim, y nació Imir. padre de la raza de los gigantes, para alimentar al cual de la misma manera fue creada. la vaca Audumbla, de cuyas ubres manaron cuatro ríos de leche. Ahíto, Imir se durmió. Y del sudor de sus manos nació una pareja, varón y hembra, de gigantes; de uno de sus pies, un monstruo de seis cabezas.

La vaca Audumbla sacó del hielo, en tres veces, durante tres días consecutivos, la cabellera, el cráneo y el cuerpo del fuerte y hermosísimo gigante Bure. Este engendró a Bor. Y Bor, uniéndose a la giganta nacida del sudor de Imir, dió a su vez existencia a Odín, Vili y Ve.

Estas tres deidades y sus descendientes, los treinta y dos Asas, lucharon contra todos los gigantes y los vencieron. La sangre derramada por Imir ahogó a todos los suyos, con excepción de Bergelmer.

Los dioses triunfadores formaron entonces el mundo, valiéndose del cuerpo de Imir. La carne fue la tierra; su sangre, el mar; sus huesos, las montañas; sus cabellos, las arboledas; su cráneo, la bóveda celeste, a la que fijaron los Asas las centellas escapadas del Muspilheim. Lo que no pudo aprovecharse del cuerpo de Imir fue roído por innumerables gusanos, los cuales dieron origen a la raza de los enanos, habitantes de las cavernas y guardadores de todos los tesoros escondidos.

Inmediatamente decidieron los dioses crear la primera pareja humana. De un fresno formaron al hombre y le llamaron Askur. De un aliso formaron a la, mujer y la llamaron Embla. Odín les dió el alma. Vili les dió el entendimiento. Ve les dió la belleza y los sentidos. Y los dioses, satisfechos de su obra, se retiraron a descansar y a gozar a su mansión del Asgard, situada en el centro del Universo.

El Asgard comprendía varias ciudades de refulgentes alcázares. En la llamada Gladeim residía Alfadir con los doce primeros dioses. Las doce primeras diosas vivían en la llamada Vingolf. Las hadas y los espíritus de luz moraban en el Elfheim. Un inmenso fresno, llamad Igdrasil, daba sombra a toda la región celeste; una de sus raíces se hincaba hasta lo más hondo d mundo subterráneo, hasta el mismísimo Nifflheim, donde la serpiente Nighog la roía sin cesar; otra de sus raíces tomaba su eterna frescura del pozo de la prudencia; la tercera pasaba por la fuente de Urda, que blanqueaba cuanto sumergía en sus linfas y que servía de refugio a la primera pareja de cisnes.

El Igdrasil era cuidado y regado celosamente por las tres Normas o Parcas: Urda, (lo pos do), Verandi (lo presente) y E calda (lo futuro). Debajo de 1 primeras ramas milenarias del Igdrasil se reunía el consejo de dioses, los cuales lo primero que oían era la noticia que les daba una incansable ardilla, encargada de vigilar la obra destructora de la serpiente Nidhog.