RECOPILACIÓN DE LOS MITOS ESLAVOS

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Los eslavos, a diferencia de los sumerios, los egipcios, los aztecas y los antiguos griegos, no dejaron registro escrito de sus mitos. Sólo tras su cristianización a finales del siglo X tiene lugar la alfabetización y aparece la literatura.

La primera recopilación de mitos y leyendas eslavos, de importancia aún no superada, fue obra de Alexánder Afanasiev (1826-1871), cuya extensa labor, publicada en ocho volúmenes entre 1855 y 1867, contenía 640 mitos, leyendas y cuentos populares: la mayor recopilación del mundo obra de un solo hombre. Afanasiev recogió los relatos de segunda mano, a partir de recuerdos de otras personas, pese a lo cual este modesto abogado de la región rusa de Voronezh llegó a ser una de las figuras más influyentes de la cultura nacional rusa.

El interés de Afanasiev por la belleza intrínseca del lenguaje campesino -en una época en que la sociedad aristocrática eslava se guiaba por modas extranjeras y hablaba en francés- le condujo a la admiración de los mitos por su calidad musical, su poesía, su sinceridad, su pureza y su sencillez infantil. Peto su labor despertó oposición en ciertos ámbitos.

La segunda edición de sus mitos fue confiscada y quemada, y Afanasiev fue objeto de investigación en San Petersburgo a manos de un comité especial. Cayó en desgracia, perdió su empleo y se le quitó su casa de Moscú. Con todo, pese a la enfermedad y la pobreza, Afanasiev dedicó todos sus momentos libres a una nueva obra: Interpretación poética de la naturaleza por los eslavos.

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