MITOS DE LA FAMILIA

Amor filial y dioses del hogar

Tradicionalmente, en las familias chinas se concedía gran importancia al respeto a los mayores, sobre todo a los padres y abuelos, actitud extensible a los difuntos: en numerosos aspectos, una familia trataba a sus antepasados como si aún estuvieran vivos y celebraba ceremonias en su honor en los cumpleaños y aniversarios de su muerte, con ofrendas de alimentos a sus espíritus.

La veneración a las generaciones anteriores era tema repetido en la literatura el teatro chinos y los mitos de alabanza al amor filial lectura obligada para los jóvenes. La colección de cuentos edificantes de este tipo más conocida es Los veinticuatro ejemplos de amor filial, recopilada por Gui Jujing en el siglo XIV. Estas narraciones se tomaron de diversas épocas de la historia china y aunque se asignaron a cada una un momento y un lugar concretos para darles e de autenticidad (costumbre muy común en la narrativa china), son bastante inverosímiles. En una de ellas, un hombre llamado Lao Laizi se pone ropas de bufón y juega como un niño -a la edad de setenta años- para complacer a sus padres. En otra, un muchacho yace desnudo sobre el hielo para que al deshacerse pueda pescar y dar de comer a sus padres, y en otra, un chico se corta un trozo de carne del muslo y hace sopa con él para sus padres enfermos.

Como cualquier otra institución china, el hogar tenía sus propios dioses y espíritus. Se pegaban representaciones de los dioses guardianes del hogar a ambos lados de la puerta de la casa y había deidades protectoras del dormitorio e incluso del retrete. La deidad doméstica más importante era la de la cocina, cuya tarea consistía en subir al cielo una vez al año para dar información sobre conducta de la familia. El día vigésimo tercero del duodécimo mes se le ponía una pasta dulce en la boca para que no pudiera abrirla a la hora de dar ¿icha información.