Isabel I de Inglaterra

Nació: en Greenwich, Inglaterra, el 7 de septiembre de 1533. Falleció:en Greenwich, Inglaterra, el24 de marzo de 1603.

Isabel I de Inglaterra gobernó en la segunda mitad del siglo XVI y su reinado se caracterizó por su esplendor.

La quinta y última monarca de la Dinastía Tudor jugó un papel preponderante en el desarrollo de Inglaterra, cuya grandeza hizo de este país una potencia que se impuso en toda Europa. Fue la protagonista indiscutida de la edad de oro que pasó a la historia como era isabelina, y tuvo una vida llena de intrigas y extravagancias. Encarnó el paradigma del monarca autoritario, se destacó por su carácter firme, talante y talento para dominar la acción, y se opuso de manera férrea al matrimonio. Murió soltera y quiso ser recordada como la reina virgen, aunque no era la virginidad lo que la caracterizaba.

Hija de Enrique VIII y Ana Bolena, Isabel se quedó sin madre ni rango. Su padre hizo decapitar a su esposa para librarse de ella por no haberle concedido un hijo varón que lo sucediera en el trono; declaró bastarda a Isabel y la dejó en la misma situación que a su hermanastra María, diecisiete años mayor e hija de su matrimonio con Catalina de Aragón.

Ana Bolena fue reemplazada por Juana Seymour. Ella dio a luz al ansiado futuro rey, Eduardo VI, y tras su muerte le siguieron Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr. Esta última intercedió para que los decretos de bastardía fueran revocados. De modo que las jóvenes volvieron a la corte e Isabel, que era una niña agraciada y despierta, completó allí su educación humanística.

Al enviudar, Catalina Parr se casó con Thomas Seymour, hombre seductor e inescrupuloso para quien ella era sólo una vía de acceso al trono. Ya en la corte sedujo a Isabel, y cuando Catalina lo supo mandó a la princesa al norte. Al poco tiempo Catalina murió y Seymour, acusado de conspirador, fue condenado al cadalso. Cuando Isabel lo supo pronunció su célebre epitafio: «Ha muerto un hombre de mucho ánimo y poco juicio». Por entonces contaba con quince años y tenía una inteligencia superior.

Eduardo VI había heredado el trono con diez años, pero pronto murió y asumió María I, cuyo reinado estuvo signado por el infortunio. Persiguió de forma encarnizada a los protestantes y se ganó el apodo de Sanguinaria. Hizo alianza con España y llevó a Inglaterra a una guerra con Francia en la que económicamente no le fue mejor. Murió sin descendencia e Isabel a los veinticinco años, fue coronada.

Por entonces se consideró casarla estratégicamente con Felipe II, viudo de su hermanastra, pero el español la rechazó. Algunos han visto en este desaire su inclinación extrema al anglicanismo y una razón que explica su oposición al matrimonio. Sea como fuere, permaneció soltera y se hizo llamar la reina virgen, no obstante contar con una serie de amantes y favoritos más o menos declarados.

Isabel fue una mujer inteligente y calculadora, y se rodeó de colaboradores extraordinarios. Pactó la paz con Francia, desarrolló la industria y el comercio, lo que hizo de Inglaterra un país próspero. Promovió a tal punto Ias expresiones artísticas que a su reinado se lo considera como la época del Renacimiento Isabelino. Por otro lado, apoyó a los piratas afianzando sus finanzas, se libró de la amenazante figura de su prima María Estuardo y cuando Felipe II le declaró la guerra con su Armada Invencible, arengó a sus tropas y fue considerada la personificación del triunfo.

Fue tan esplendorosa en su juventud que su vejez resultó patética, pues pretendía seguir siendo para sus súbditos la encarnación de la belleza y la virtud.

En el reino de Isabel

Isabel fue dueña absoluta del poder durante su reinado. Los cortesanos la trataban con pleitesía y se convirtió en un ídolo para su pueblo. Siempre se presentaba en público con ropas fastuosas y llena de alhajas, y se hacía preceder por un séquito esplendoroso que desfilaba con la cabeza descubierta en señal de reverencia. Entonces la muchedumbre se congregaba a su paso coreando al unísono: ¡Dios salve a la reina!