LA MADRE DEL ÁGUILA

Leyenda esquimal

Un cazador esquimal estaba tan hambriento que mató a un águila de un disparo para alimentarse. Sin embargo, a su regreso a casa, se sentía tan mal de haberle arrebatado la vida al animal que lo disecó y lo colocó en un lugar de honor. Cada vez que llevaba algo de comer a casa, le ofrecía el primer bocado al águila.

Un día, el cazador se perdió por una ventisca. Mientras esperaba a que la tempestad terminara, dos hombres lo encontraron y lo llevaron a su aldea. Estos hombres llevaban palos cubiertos de plumas. En la aldea, el cazador conoció a una mujer vestida de negro. Inmediatamente se dio cuenta que ella era la madre del águila que él había matado. La madre del águila le dijo que él había tratado bien a su hijo y lo había honrado apropiadamente. Ella le mostró al cazador la danza del águila, y le indicó que él debería memorizarla y transmitirla.

Después de que la danza terminó, la aldea del águila desapareció y el cazador se encontró de nuevo en medio de la ventisca. El pudo regresar a su aldea y les relató acerca de su encuentro con la familia del águila. También les enseñó la danza y cada año, la bailaban, tal y como se les había indicado. Nunca más cazaron águilas y sus redes y trampas estuvieron siempre llenas.