LA MANO DE ATÓN

Según una reinterpretación del mito de Atón, la creación comenzó con la unión sexual de un dios y una diosa. El elemento femenino se identifica con la mano de Atón. De las diversas diosas que podían llamarse «la mano», las más importantes eran Hathor y Neith. En esta cabeza de fayenza se combinan los atributos de Hathor y los de Nut, otra diosa que encarnaba el poder creador femenino.

Khnum. El principal centro de culto a Khnum se encontraba en la isla meridional de Elefantina. Se creía que controlaba la crecida anual del Nilo y que encarnaba el poder vivificador de la inundación. Su animal sagrado era el carnero, símbolo de virilidad, y normalmente aparecía representado como un hombre con la cabeza de este animal.

En su templo de Esna se le describe como «padre de padres y madre de madres». Modelaba a los dioses, a las personas y a los animales con barro en su torno de alfarero y les insuflaba vida.

Ptah. Adorado en Menfis, Ptah era el dios de las artes y daba forma a los dioses y los reyes con metales preciosos. Potencia intelectual oculta tras la creación, hizo a los demás dioses pensando en ellos y pronunciando sus nombres en voz alta.