SIVA Y PARVATI

Siva es tanto destructor como creador, dios del ascetismo y de la procreación. Es el Señor del Yoga, manchado con las cenizas de la renunciación y el campo de cremación, aunque también es la fuente del Ganges, el río que da la vida. A pesar de la multiplicidad de formas en que aparece, a Siva se le venera sobre todo como linga, la representación simbólica y semi abstracta del falo.

Mientras que muchas deidades hindúes apoyan atributos específicos de divinidad (brahma), Siva es una paradoja: es definible sólo por las oposiciones que personifica. La secta Pashupata, que le veneraba en los primeros siglos de nuestra era, llevaba a cabo deliberadamente acciones sin sentido o indecentes en apariencia, como andar desnudos, permanecer en los campos de cremación o cambiar las flores de los altares de Siva por heces.

La finalidad de esos actos era revelar la naturaleza ilusoria de los opuestos, demostrando así la unidad subyacente de la naturaleza de dios. La polaridad es el trabajo de maya en el pensamiento saivita, y las oposiciones como la creación y la destrucción, la vida y la muerte, se supone que son mutuamente dependientes. Estas dualidades forman la base de lo que suele llamarse «realidad».

Al reconocer a Siva como una deidad total, que todo lo abarca, los cultos saivitas empezaron a incorporar aspectos clave del culto a la diosa en su mitología. El poder de Siva (shakti) iba estando cada vez más representado por su consorte, una forma de la diosa Devi. Igual que la diosa madre de los antiguos, Devi tenía una encarnación benigna y una terrorífica. Es la pacífica Sati, Uma o Parvati; sus aspectos feroces se manifiestan como Chamunda, Kali y Durga. Mientras Kali y Durga aparecen brevemente para sembrar la destrucción entre los enemigos de Siva, Parvati está siempre a su lado, es su complemento perfecto y «esposa» celestial. La unión sexual y espiritual de Siva y Parvati se convirtió en la base de las filosofías tántrica y shakta, y numerosas leyendas describen a la «divina familia» en su hogar del monte Kailasa.