DEVI

La deidad más antigua y que se manifiesta más frecuentemente del panteón hindú es Devi, la Diosa. Al igual que la vieja madre diosa prearia, Devi aparece tanto como la nutricia de anchas caderas como la feroz destructora de la vida mortal. Se la adora en las aldeas de India en un millar de formas, como por ejemplo, Bhu, la antigua diosa tierra; Parvati, hija de los Himalayas; las vengadoras Kali y Durga y como consorte de numerosos dioses masculinos. Se le suele llamar Madre -Mata o Mataji en el norte de India, y Ammán en las selvas del sur- y suele representarse por medio del yoni, el principio femenino que rodea al linga masculino.

Como la vieja diosa madre, a Devi se la asocia primariamente con la fertilidad y la tierra. La misma India se considera el cuerpo de Devi, cuyas formas pueden encontrarse en los rasgos del paisaje. Nombres de ciudades como Calcuta (Kali Ghat) proceden de formas de Devi, y a las diosas se les pone a menudo nombres de características naturales, como el de la consorte de Rama, Sita, cuyo nombre significa surco. Mientras las deidades masculinas del panteón hindú están desapegadas del mundo, los avatares de las diosas son activos e inmanentes. Devi no está muy lejos de la maya (ilusión) de la vida mundana, pero se la conoce como Mahamaya (Gran Ilusión). Como la propia tierra es su cuerpo, sus devotos pueden conocerla y acercarse a ella.

Las deidades masculinas Siva, Brahma y Visnú (los trimurti) personifican ideales por los que los devotos sólo pueden luchar. Brahma es poco más que un principio trascendental; Visnú representa un ideal moral de pureza inhumana; la severidad ascética de Siva es inalcanzable por parte de los mortales. La Diosa, sin embargo, se define por su acción en el mundo. Mientras Siva medita en lo alto de su retiro del Himalaya, la Diosa en su encamación como Kali lucha en el campo de batalla, matando a los demonios de la ignorancia con un vigor muy distinto al tranquilo distanciamiento de Krisna. El poder de la Diosa para actuar en el mundo de los seres humanos fue elaborado por teólogos, sobre todo en el grupo de textos llamados Tantras. Reconocían a Devi como la portadora y centro del poder divino (shakti). Las formas espantosas de la Diosa, como Kali y Durga, eran veneradas por medio de rituales tántricos como poderes supremos en sí mismos, desencadenados por las trascendentes divinidades masculinas.