BHAGAVAD GITA, LA CANCIÓN DE KRISHNA

En una vida posterior, Krishna pronunció las palabras inmortales del Bhagavad Gita o "Canción de Dios" en forma de diálogo con su amigo y discípulo Arjuna, situado en el momento más dramático del Mahabharata, cuando la guerra está a punto de empezar.

Krishna empieza impartiendo sus enseñanzas sobre atina,, el yo. Describe el yo como un alma inmortal que se reencarna de un cuerpo a otro; lo que decide la próxima vida del alma es su comportamiento en esta vida. El alma, dice, no puede hallar satisfacción en los placeres temporales de este mundo.

Según las leyes del karma o acción, el alma debe actuar con independencia del resultado de sus actos. Krishna aconseja a Arjuna que luche con independencia de la victoria o la derrota, sencillamente para cumplir su deber.

Krishna termina el Gita con una apelación a la renuncia. Todos los seres vivos son hijos eternos de Dios y encontrarán la felicidad si ofrecen cada uno de sus actos a Dios como acto de devoción. Esta renuncia liberará al yo del ciclo del nacimiento y la muerte y permitirá que vuelva al eterno reino universal para reunirse con su verdadero amigo eterno, Krishna.