BALAKI Y EL REY JABALÍ

El primero, y por tanto menos místico Upanishad, nos cuenta la historia de Balaki, un orgulloso y erudito brahmán que se acercó al rey de Benarés para instruirle en los Vedas. El rey ofreció al brahmín mil vacas si conseguía revelarle la naturaleza del brahmán (espíritu absoluto). El sacerdote primero mostró el sol, luego la luna, los elementos, el rayo, el trueno y el soma -todos símbolos de los dioses védicos-, pero el rey no estaba satisfecho. En lugar de ello, le enseñó la teoría del atman (alma), el yoga y el ciclo de reencarnación al humillado brahmín.

Una variante del mismo cuento mítico se refiere a un brahmín que mandó a su hijo al palacio del rey Jabalí. El rey le preguntó al joven si su padre le había enseñado la religión. El hijo del brahmín le respondió que sí, y fue interrogado por el rey acerca de lo que les ocurre a las criaturas cuando mueren y cómo vuelven sus almas. El joven fue incapaz de responder a las preguntas del rey y volvió avergonzado junto a su padre. El propio brahmín se presentó ante el rey y le hizo preguntas acerca de la sabiduría que a él le faltaba. La respuesta del rey expuso el significado de casta, el karma, el yoga y la reencarnación, que son las bases de la mayor parte de las teorías hindúes posteriores.

Otro Upanishad, fechado h. 600 a. C., llevaba más allá esta idea radical, subordinando las deidades védicas a la diosa madre, que por sí sola es capaz de reconocer el brahmán.