AGNI

Más de doscientos de los himnos del Rigveda están dedicados a Agni, dios del fuego. Como deidad que representa las fuerzas de la luz, se le suele asociar con Indra, dios del sol y, al cual que el rey de los dioses, es invencible en batalla, y quema a sus enemigos hasta convertirlos en cenizas cuando se oponen a él. Es el señor del lugar de cremación y del fuego del bosque; es el «calor», (tapas) generado por las habituales austeridades yóguicas.

El nacimiento de Agni se describe de diversas maneras. En tierra, sus padres son los dos palos de los que se hace el fuego, siempre joven porque el fuego se atiza a diario. Aparece en el mundo de los humanos como el relámpago en el cielo, como el fuego en el estómago que «calienta» o digiere la comida, y en el hogar que es el centro de toda casa.

El papel más importante de Agni es manifestarse a sí mismo como el fuego que arde sobre el altar del sacrificio. Quema a los demonios que amenazan con destruir el sacrificio y convoca a los dioses de los cielos a participar en el ritual. Finalmente, lleva el sacrificio hasta ellos,.Para que puedan comer las ofrendas. Se le pinta, por tanto, a menudo cabalgando una cabra, el animal del sacrificio, o llevando puesta una cabeza de cabra con llamas detrás.

Como personifica al sacrificio, se dice que Agni es el mediador entre los dioses y los mortales, el sacerdote divino que comprende tanto los puntos de vista de la tierra como los del cielo.