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COSMOLOGÍA GRIEGA

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Por fin, el caos divino se coordinó. El Universo se dividió en tres reinos: el Cielo y la Tierra, presididos por Zeus; el Mar, presidido por Poseidón; los Infiernos, presididos por Hades. Sin embargo, Hades y Pseidón quedan subordinados a Zeus, el, cual, con un solo movimiento de cejas, hace temblar todo lo creado; Zeus. señor del Universa, reúne a su alredor, en el Olimpo, a los grandes dioses, su familia y su consejo.

Precisamente de esta omnipotencia de Zeus, tiempo después, Sócrates, Platón y Aristóteles harán derivar su idea—y su ideal—de un dios único que mantendrá el orden y la armonía de los dos mundos del espíritu y de la materia.

Todos los dioses. según las creencias helénicas, tenían un cuerpo de naturaleza particular, impalpable, incorruptible, que podía tomar todas las formas sin perder nunca la belleza pero cuerpo al fin con necesidades como era el alimento. El néctar, y la ambrosía eran los manjares de los dioses.

Los dioses estaban en todas partes, sin que se les pudiera reconocer en ninguna.

Cosa realmente extraña resulta la consideración de que, habiendo intervenido la poesía en la exaltación religiosa de los griegos, sea, sin embargo, la religión helénica un culto de interés y no un culto de amor. Se ofrecen a los dioses sacrificios, fiestas, juegos, templos, altares, no porque se los ame, sino porque se les piensa exigir una valiosa protección. Si Crises—en la Iliada—exige de Apolo que le defienda, es porque puede alegar que ha sacrificado al dios muchas docenas de bueyes gordos.



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