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DIBUJOS Y SÍMBOLOS

Los pueblos de todas las culturas norteamericanas autóctonas apelan a las manifestaciones artísticas para expresar su relación con la tierra sagrada y con los vegetales y animales con los que la comparten. Los símbolos y dibujos que adornan desde Tipi los cacharros hasta el calzado permiten que los artistas y los pueblos reflexionen sobre el mundo que los rodea y recuerden su importancia religiosa y secular. Los objetos realizados con gran primor también han de ser disfrutados por sí mismos y, tradicional-mente, la habilidad artística está muy valorada. Al igual que en otras culturas, para los pueblos indios el acceso a los mejores artistas y artesanos era un indicativo inequívoco de prestigio social.

Los dibujos y símbolos decorativos pueden realizarse prácticamente en cualquier material o aplicarse a otros artículos. Las pieles se pintan y se adornan con cuentas o plumas. La madera, el cuerno, el hueso, la concha y la piedra se tallan, se graban y se pintan. Los cacharros o las figuras de arcilla también suelen grabarse o pintarse. Las fibras vegetales y el pelo de los animales se hilan para tejer redes y tejidos.

Hasta cierto punto, el medio limita los temas. Habitualmente la cestería, los trabajos de cuentas y las telas tejidas presentan dibujos geométricos porque son los más fáciles de ejecutar. En el caso de figuras naturalistas, las limitaciones del material dan por resultado cierto grado de estilización. La pintura y las tallas suelen presentar un mayor naturalismo, pero la fidelidad a la naturaleza no es, necesariamente, un ideal artístico o cultural.

Los símbolos y los dibujos suelen reflejar el entorno natural del artista. Por ejemplo, el arte de los bosques se sirve de los motivos florales y vegetales, mientras que los grupos costeros son más propensos a representar animales marinos. Otros temas se basan en la cosmología de los respectivos pueblos y a menudo aparecen seres míticos como el pájaro de trueno, las serpientes y otras criaturas sobrenaturales.

Varias regiones, como el suroeste y la costa noroccidental, son célebres por sus cualificados cesteros. En el caso de los hopis, tanto la cestería ceremonial como la de uso cotidiano suelen presentar dibujos geométricos, de animales y de kachinas. Los triángulos y los círculos concéntricos son los temas más habituales y a menudo incluyen vivos colores y rebuscados diseños. Aunque el águila y el kachina Crow Mother son temas corrientes, recientemente las tortugas han alcanzado mayor popularidad.

Los alfareros pueblos también son famosos por la elegancia y complejidad de sus creaciones, que perpetúan la tradición arraigada en las grandes culturas de contacto previo de la región, como la de los anasazis.

Tanto los temas geométricos como los de animales tradicionales -por ejemplo, las serpientes y los pájaros de trueno- se representan en blanco, negro y en intensos rojos, ocres y cremas naturales.

Existen más de treinta mil aborígenes navajas dedicadas a tejer alfombras que presentan una asombrosa variedad. Según la leyenda de los navajos, las tejedoras aprendieron su oficio gracias a la Mujer Araña, criatura que les indicó la manera de trenzar hierbas, yuca, corteza de cedro y algodón. Sin embargo, a medida que se dedicaron al pastoreo, la lana se convirtió en la principal materia prima de los navajos. En los últimos tiempos los colores de las alfombras navajas han dejado de ser los de los tonos terrosos naturales y se han pasado a los pasteles para adaptarse al mercado turístico. Existen diversas modalidades regionales. Por ejemplo, el estilo de «cristal» emplea, sobre todo, muchísimas variaciones de rayas. Las alfombras Yei («dios») y Yeibichai («el bailarín enmascarado») utilizan temas de las sagradas pinturas en arena, aunque las alfombras propiamente dichas carecen de importancia ritual. En la región de los Grandes Lagos, los trabajadores cualificados aplanan púas de puercoespín, las tiñen con pigmentos vegetales y las utilizan para adornar bolsos y mocasines. Las mujeres hurones, micmac y de otras tribus nororientales bordaban pieles, telas y corteza de abedul con pelo de arce teñido. Como los europeos trocaron en la zona cuentas de cristal de colores, los indios las utilizaron para combinarlas con los materiales tradicionales e incluso para reemplazarlos. Aunque los complejos temas florales son los más habituales, también emplean sencillos dibujos geométricos para decorar objetos como la vaina del cuchillo o las bolsas.

Los pueblos de las llanuras también utilizaban las púas de puercoespín para las bolsas de las pipas y los mocasines. Las pieles de bisonte que cubren los tipis y las de uso particular pueden presentar imágenes naturalistas de búfalos y caballos pero, por lo demás, los dibujos de los indios de las llanuras suelen ser más geométricos e incluyen círculos, rectángulos y triángulos. Los círculos simbolizan la cúpula celeste, el refugio de tierra abovedado o el suelo del tipi. Como en tantas otras culturas norteamericanas nativas, el círculo es expresión de la relación de cuanto existe en la tierra y de los ciclos eternos de la naturaleza.

Gran parte del arte de la costa noroccidental se considera figurativo, o sea que pone de relieve los elementos o características de un animal o persona y, en ocasiones, excluye otros rasgos. El castor es representado por dos grandes incisivos y la cola ancha y sombreada, y los cuervos por el pico y los ojos que les proporcionan un aspecto distintivo. En las tallas tridimensionales de los postes totémicos la representación suele ser más completa que en los objetos bidimensionales. Las figuras animales suelen adoptar características antropomórficas, si bien combinan rasgos animales y humanos.



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